Para determinar si el estrés es el factor principal de tus problemas para dormir. Lee las siguientes preguntas y marca en una hoja de papel las que aplican a ti.
¿Estás acumulando grasa alrededor de la cintura?
¿Te enojas a la menor provocación, eres más sensible, irritable o te frustras con mayor facilidad que antes?
¿Sientes tensión muscular, sobre todo en el cuello, la espalda y las mandíbulas?
¿Te es mas difícil concentrarte y tomar decisiones y tienes olvidos frecuentes?
¿Sueles sentirte ansiosa por cosas que no puedes controlar?
¿Experimentas dolores de cabeza por tensión?
¿Recurres a la comida para poder hacer frente a disgustos, o se te antojan alimentos dulces o salados con más frecuencia que antes?
Si marcaste más de tres preguntas, el estrés podría estar afectando tu sueño. El estrés continuo lleva a la ansiedad, la depresión y al insomnio, así que tu prioridad debe ser tratar de resolver aquello que te estresa. La tensión muscular, la disminución de libido, el aumento o perdida de peso son indicadores de que el cerebro está llegando a un estado en el que ya no se puede manejar su respuesta al estrés. Si te es sencillamente imposible reducir o eliminar sus causas, trata de dormir más, ya que un sueño reparador puede aumentar tu capacidad de hacer frente a la vida.
