En el hogar, las quemaduras más frecuentes son producidas por el fuego, los objetos calientes, el agua hirviendo, electricidad o algunos químicos cáusticos. Cada una de estas quemaduras puede ser más o menos grave, dependiendo de la cantidad de piel comprometida, el sector del cuerpo o la profundidad de la herida.
Las quemaduras son consideradas de Primer Grado si la piel se pone color rojo, es muy dolorosa y sensible cuando se la toca. También puede tener un aspecto húmedo.
Se consideran de Segundo Grado las quemaduras en las que se forman ampollas y el daño es profundo.
Y finalmente son de Tercer Grado las quemaduras que no son muy dolorosas porque se han dañado los nervios, son de color blanquecino o amarronado, porque la piel quemada ha muerto o son de color rojo brillante por la presencia de sangre en las partes externas de la quemadura.
Los consejos de Netdoctor del Reino Unido, indican que lo primero que se debe hacer es impedir que la zona afectada se siga quemando, para lo que se debe exponer la quemadura a una corriente de agua fría, pero a una temperatura soportable. Es incorrecto poner hielo o un paño mojado.
Se debe mantener la zona quemada bajo el agua corriendo durante al menos 1 hora, o hasta que ya no duela, incluso aconsejan que 4 horas de este tratamiento pueden ser beneficiosas.
Las quemaduras de Primer Grado necesitarán mucho menos tiempo e, incluso, ningún tratamiento si, por ejemplo, fueron muy superficiales o leves. Luego del agua, será conveniente colocar una crema para aliviar quemaduras, una crema humectante o algún gel refrescante sin alcohol.
Si tienes dudas, consulta con un médico inmediatamente.
En el botiquin del hogar siempre será bueno tener gasas impregnadas en crema contra las quemaduras, tener lociones refrescantes para las quemaduras provocadas por el sol y antes que nada, prevenir los accidentes en el hogar lo mejor que se pueda.
Con información de Entre padres
