Los hombres desde pequeños descubren sus genitales y comienzan a jugar con ellos, por lo que hace que la masturbación masculina sea más aceptada. Pero ¿Qué hay de las mujeres? Siempre se consideró que la masturbación era cosa de hombres. Hasta el día de hoy parece que lo sea. Apenas se habla de masturbación femenina. ¿Qué hay de malo en darse placer a una misma? Nada.
El problema es que por cultura o por la misma sociedad, se enseña a las mujeres a no mirarse y a no tocarse, y por otro lado, el hecho que los genitales femeninos no sean tan visibles como los masculinos, determina que muchas crezcan sin saber nada de su anatomía, lo que les provoca miedos que dificultan la relajación y la concentración en el placer sexual.
Como no se habla de ello, las mujeres llegan a sentir culpa si la llevan a cabo, asco, vergüenza, rechazo; por lo que dejan de probar una de las formas más simples de darse placer.
La masturbación responde a una pulsión, a una necesidad de reconocimiento corporal o de satisfacción del deseo a través de caricias en los genitales.
Con la autoestimulación, la mujer aprende a reconocer cuáles son las partes más sensibles de su cuerpo, cuál es la manera y el tiempo propio para cada una y le enseña a ser sexualmente activa e independiente de otra persona. También, a distinguir qué la excita, a tener mejores orgasmos y convertirse en mejor compañera sexual, pues puede asumir la propia responsabilidad y ser capaz de guiar y ayudar a su compañero para que la conozca mejor. Recuerda que si tú no te conoces y no sabes qué te gusta, ¿Cómo lo puede saber tu pareja?
Si bien no podemos hablar de relación causa-efecto, muchas mujeres anorgásmicas dicen que nunca se han masturbado, o sea que no han aprendido a reconocer por sí mismas sus propias zonas erógenas. La manera más común de hacerla es por frotamiento clitoridiano y de labios menores. Le siguen en frecuencia la introducción de los dedos en el introito vaginal, el roce contra la cama o la almohada, el roce en la cara interna de muslos o la inclusión de ayudas sexuales (vibradores, falos artificiales) que conllevan o no la penetración.
Recuerda que la masturbación es otra manera de disfrutar, sola o con la pareja.
